jueves, 31 de marzo de 2016

Fahrenheit 451 de Ray Bradbury

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Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel se enciende y arde. Guy Montag es un bombero y el trabajo de un bombero es quemar libros, que están prohibidos porque son causa de discordia y sufrimiento.El Sabueso Mecánico del Departamento de Incendios, armado con una letal inyección hipodérmica, escoltado por helicópteros, está preparado para rastrear a los disidentes que aún conservan y leen libros. Como 1984, de George Orwell, como Un mundo feliz, de Aldous Huxley, Fahrenheit 451 describe una civilización occidental esclavizada por los medios, los tranquilizantes y el conformismo.La visión de Bradbury es asombrosamente profética: pantallas de televisión que ocupan paredes y exhiben folletines interactivos; avenidas donde los coches corren a 150 kilómetros por hora persiguiendo a peatones; una población que no escucha otra cosa que una insípida corriente de música y noticias transmitidas por unos diminutos auriculares insertados en las orejas.
Algún día quiero quemar un libro, uno que sea rematadamente malo. Este libro consiguió despertar es instinto.

Terminado de leer 18/03/2016

Leído para el 2016 Reading Challenge: #20. Libro de ciencia ficción
Leído para el Bingo Literario 2016: Libro con más de 50 años

Los libros no son gente. Tú lees y yo miro alrededor. ¡Y no hay nadie!

Sé que eventualmente me pasará esto con alguien, un amigo(a), familiar o amante. Que me reprochará mi obsesión con los libros y probablemente se alejará, claro, si primero no me marcho yo por meterse con mis libros, I mean, how she/he dares?!

De hecho, algo más o menos del estilo me pasó hace unos días. Un amigo mío me dijo que dejara las drogas (antidepresivos prescritos) o si no me iba a quedar sin nadie que me quisiera y conmigo la cosa fue así:

*Trata de no reír*

*Ríe de todas formas*

*Ríe mucho, mucho*

*Finalmente contesta, tipo, bitch please*

Soy una lectora, I’m never alone.

¿Quién es más importante, yo o la biblia?

*Smirks*

Y mi amigo me responde: eres arrogante (En mis fueros internos: ¿Por señalar algo obvio?) Pero claro, seguí haciéndome la que no es conmigo y como que soy la más arrogante, más que el Sr. Darcy mismo y allí murió.

Y ya más luego me enfurruñé, porque no me gusta que hagan juicios a la ligera sobre mí y me den por sentada. So, he aquí alguna de las conclusiones a las que llegué luego de esta diatriba:

Tener amigos no lectores está bien. Es deseable, más bien anodino, pero… Y este es el gran PERO. A veces apesta. Porque sencillamente nunca, y cuando digo nunca es NUNCA, se va a llegar al grado de empatía, aceptación y conforte que se puede alcanzar con un amigo lector, porque simplemente hay feeling. Existe un entendimiento mutuo porque se sabe que hay otro ser en el mundo que sabe exactamente lo que significan los libros para ti, hay alguien más que lo sufre y lo goza, psé. Por eso cuando les digo que los aprecio mis amigos lectores, I mean it. No saben *pone canción I will always love you de Whitney Houston* lo mucho que significan para mí, hacen el mundo más brillante nada más por formar parte de él, la verdad sea dicha, los amo *sheds a tear*  

—No hablo de cosas, señor —dijo Faber—. Hablo del significado de las cosas. Estoy aquí, y sé que estoy vivo.

Los libros son felicidad. Yo me considero una persona feliz. Así con mis loquerías, con mi stress cuando veo que mi lista de pendientes no baja, con el desasosiego que a veces me invade en las noches cuando pienso en la cantidad de libros que no conseguiré leer, hasta con mis bloqueos de lector… Y eso ya es decir. Sin embargo existe esta cuestión en la que la gente piensa que porque vives con la narizota enterrada en un libro, tu vida es miserable; y lo peor, que se piensan en la ‘obligación’ de intervenir y hacer algo al respecto para ‘remediarlo’



BB-8 sabe.

O sea, WHYYYYY???!!! Soy feliz de la manera que soy, que mi estilo u forma de alcanzar la felicidad no se asemeje o calce con el tuyo no significa que no sea válido. No es mi obligación amoldarme a tus necesidades. Todos somos diferentes, no todos seguimos los mismos caminos, y mi camino (como lectora) no es ni mejor que el tuyo, solamente distinto. So, déjalo correr. O para hacerlo más para dummies, ¡vive y deja vivir!

No necesitamos estar tranquilos. A veces debemos preocuparnos.

Y a partir del punto anterior:

Leo porque es mi “camino ninja” no porque me crea mejor que tú. Estoy hasta al culo tanto de la gente que se cree mejor porque lee, como de los que piensan que una lee nada más que por verse bien, o sea, whyyyyyyy????!!! Si a ti te gusta la televisión, ¿por qué coños a mí no me pueden gustar los libros?? Ya había hablado de la diversidad y cómo todos somos distintos, ¿no? Pues eso.

Anoche pensé en todo el queroseno que he usado en los últimos diez años. Y pensé en los libros. Y por primera vez comprendí que detrás de cada libro hay un hombre. Un hombre que tuvo que pensarlo. Un hombre que empleó mucho tiempo en llevarlo al papel. Nunca se me había ocurrido. —Montag dejo la cama—. Y a algún hombre le costó quizá una vida entera expresar sus pensamientos, y de pronto llego yo iBam! Y en dos minutos todo se ha terminado.  

Y ya me alargué bastante con eso, y se desvió un poco (bastante) el punto de este escrito que es ser una reseña. O tal vez no tanto.

Porque de qué iba este libro, ah sí, de bomberos, que en lugar de apagar incendios se dedican a quemar libros (y casas de gente con libros) e incluso personas que leen libros si es necesario.

Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar, para que una mujer se deje quemar viva. Tiene que haber algo. Uno no muere por nada.

Y es que según se explica en este libro, el fenómeno de la televisión y las mass media llegó a ser tan grande que hubo una nueva mayoría, otra además del hombre blanco heterosexual, y como a lo Hitler había que complacer a la mayoría y lo que es ‘deseable’, se llegó a considerar que la minoría que lee libros debía desaparecer en pos de vivir la nueva hora del aquí y el ahora que promueve la era de la televisión.  

Y lo demás como dicen, es historia.

Debo decir, que me sentí muy identificada con la premisa de este libro, y aunque muchas veces discurría de los puntos de vista de su protagonista (un bombero de este mundo distópico) estoy muy satisfecha con el rumbo que toma el libro. Me frustró un poco porque pensé en cierto punto por donde iban los tiros, pero luego resultó que no era cómo yo pensaba y más luego y mucho de tarde que sí, pero de una forma ligeramente distinta y con mayor dilación de la que me esperaba.

Del final, diré: demasiado conveniente.  

Y la pega y el porqué de que no obtuviera una calificación perfecta es, en esencia, el estilo del autor. Mucho me sonó romántico, mucho me sonó poético y a pesar que lo encontraba bonito y adecuado, muchas veces me resultó exasperante y hasta presuntuoso y rebuscado. Simplemente su estilo no era my cup of tea.

Y la cosa es que tuve la oportunidad de leer más de él porque mi edición contenía unos cuentos suyos y comprobé que de hecho su pluma puede resultar bastante puntual y agradable de leer, me gustaron mucho, mucho los cuentos. Pero con Fahrenheit la cagó.

Pero (again) de los cuentos…

El pueblo siempre tiene algún campeón, a quien enaltece por encima de todo… Esta y no otra es la raíz de la que nace un tirano; al principio es un protector.

Eso fue tan…  cofcof HugoRafaelChávezFrías cofcof.

Lo bueno: La trama me encantó, eso de ir quemando libros por la vida… A una como lectora, bueno, esas cosas a una la impresionan.

Lo malo: Como ya dije, el estilo del autor.

Lo feo: Que creo que me gustaron más los cuentos que la historia principal.

P.S.: Soy lectora y:



Canción para ese libro: Ride of the valkyries de Richard Wagner, creo que queda perfecta para cuando los bomberos-quema-libros entran en acción. 

6 comentarios :

  1. Yo le puse 5/5 porque es genial y a mi si me gustó el estilo.

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  2. Te he leído silenciosamente durante dos semanas debido a Nina (¿suena muy Grey o es mi idea?), pero he debido comentar esta entrada y te aplaudo por absolutamente todo lo que has dicho respecto a los lectores y la vida del lector. Amén.

    Sobre la reseña, estoy de acuerdo con tus quejas sobre el estilo del autor. Para mi gusto, es un poco florido para una distopía. Fue inevitable compararlo con Orwell o Huxley en su momento, y bueno, Bradbury no salía bien parado xD En cualquier caso, lo de quemar libros fue impactante para mí, como amante de los libros ;) Tendremos que revisar cuáles merecen estar en la pila funeraria, jeje.

    Saludos!

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  3. @Nina, si vieras que su estilo tan edulcorante artificial me recordó al de Mary Shelley, IDK, es como mucho para mí xD

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  4. @Bárbara, me temo que hay un problema conmigo porque no soy capaz de sentirme lo suficientemente ultrajada con tu stalkeo xD ¡gracias por animarte a comentar! y formalmente te doy la bienvenida a mi rincón <3 *beshito babosito para ti*
    Y no te creas eventualmente me animaré a quemar un libro, ya veré cual... >_<

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  5. No parece que delires nada en lo que dices al principio porque esta relacionado con la reseña y las frases intercaladas quedan muy bien.
    El libro lo llevo queriendo leer desde que me lo recomendaron en el primer año de carrera pero se me olvida siempre. Tendré que pedirlo por Navidad o algo.
    Por cierto, yo soy tu y quemaba 50 sombras. Seguro que lo encuentras en algún mercado casi regalado
    Saludos

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  6. @Mery, ¡deja de incitar mis instintos pirómanos! xD

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