The sin eater’s daughter (The sin eater’s daughter #1) de Melinda Salisbury

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Soy el arma perfecta. Soy capaz de matar con el mero toque de mi piel. 
Twylla ha sido bendecida. Los Dioses la han escogido para casarse con un príncipe, y para gobernar un reino. Pero el favor de los Dioses tiene su precio. Un veneno mortal infunde su piel. Aquellos que hacen disgustar a la reina deben morir bajo el toque letal de Twylla.
Sólo Lief, un nuevo y deslenguado guardia, puede ver más allá del papel escalofriante que ejerce Twylla a la chica que realmente es.
Sin embargo, en una corte tan peligrosa como la de su reina, algunas verdades no deberían ser contadas.

Sinopsis traducida por CalypK

Aguante estómago, que aquí va el veneno

Terminado de leer 12/01/2016

Para empezar siento que debo obligarme a decir esto: este es tipo de historia a la que alegremente yo destinaría al mercado consumidor solo si quiero promover el consumismo puro y duro, porque la verdad sea dicha ni siquiera el mercado consumidor se merece esto. Ni siquiera los inocentes y puros lectores novicios, psé.

Pero como vivimos en una vil sociedad capitalista (ojo: que yo le hago porras al capitalismo, desde que he visto lo que el socialismo ha hecho de mi país) a continuación trataré de no-seducirlos con la premisa de esta historia:

Es que había una vez en un reino ficticio como cualesquiera (cuya construcción de universo no dejará boquiabierto ni al más crédulo de los crédulos) una muchachita con una singular capacidad. Su piel (excepto para la realeza) puede resultar venenosa ante el más mínimo contacto. La cosa es así, ella es supuestamente la encarnación de una especie de hija de los dioses random de este universo ficticio que puede ingerir veneno y no morir pero en cambio (sin si quiera transpirarlo) puede envenenar a cualquiera que toque su piel. *thinking*

Con esta premisa tenemos a una muchachita cuyo carácter no haría ni hervir una gota de agua, porque sí, estamos ante un caso de sosaismo extremo. La muchachita odia a la reina, pero va y dice todo lo que se le dice sin cuestionarse nada. Le dicen mata a tu mejor amigo porque me miro mal, ella va y lo hace. Le dicen que cante lo hace sin pestañear. Le dicen ponte esto y va y se lo pone. Oye, te entiendo que estés bajo orden real, pero aunque sea un poquito de rebelión interna. Ella simplemente va, hace lo que le dicen, piensa en lo perversa que es la reina, se da tres duchas diarias de autocompasión y básicamente eso es todo lo que hace la criatura en su día a día. Persona ficticia muy ocupada, digo, y yo que pensaba que yo era sedentaria.

Como sé que los tengo completamente “no-seducidos” con la premisa de este libro, vamos a poner las cosas más interesantes. Porque toda sosaina debe ir acompañada de un villano malvado que hace que la leche se corte y la fruta buena se pudra, en este caso tenemos a la reina (que no me acuerdo de su nombre) que hace que sucedan las tragedias anteriormente mencionadas mientras muy de forma parodiada se ríe a lo “bwahahaha” porque you know, YOLO. Es un personaje hecho del cartón de la caja de cereales de la marca de tu preferencia que no se sostiene ni con pegamento mágico, psé que está terriblemente construido y sirve simplemente para hacer ver a la “heroína” tan sufrida como lo pueda estar una muchachita protegida y rodeada de lujos que tiene que hacer lo que su reina le ordene, que oye sí, resulta ser matar gente. Es que esa reina es tan mala que chupa limón con sal sin el más mínimo estremecimiento. MALA. En fin, una parodia de todas las parodias habidas y por haber de una villana de telenovela.

Retomando el asunto con Twylla, que así se llama la criatura. La seguimos teniendo en su habitual rutina de: la reina es mala, pobre de mí, mata gente, etc., etc., cuando se producen algunos cambios “inesperados” (entre ellos que el príncipe del reino, con quien Twylla algún día deberá casarse, vuelve y de repente le está prestando atención) y es así como de un día para otro Twylla se enamora.

Y sí, de repente es la rebelión encarnada, que huirá con su amorcito, dejará todo tirado cuando en uno de sus pensamientos random autocompasivos se decía que no dejaba todo tirado y seguía matando gente porque la reina ayudaba a su familia, especial mención a su hermana menos (leve guiño: hermanito in distress) y si se iba su familia perdería todo. Pero entonces aparece Guy Charming y así sí, ¿verdad? ARGGG, esta mardita incoherente anormal.

Autores, en verdad ¿qué tanto puede costar ser coherente con nuestros personajes estos días?

Por último tenemos un especie de plot-twist que espera salvar el libro y hacerlo ver como un “no contaban con mi astucia” por parte de la autora. Tenemos a un príncipe durmiente, a una señora que “come” pecados, que por cierto ¿a qué venia eso de la hija de la devoradora de pecados? Nunca entendí como la autora cuajaba eso, ¿a qué venía? ¿Y cuál era su porqué y para qué? A mí simplemente me pareció un interesante título que ponerle al libro, tbh. Lo mismo con la historia del príncipe durmiente, aunque al final tratan de hacerlo cuajar a la fuerza, me parece un recurso pobre para vender el mundo de fantasía este.

En fin, que no recomiendo este libro ni por lo bonita que es la portada. Es solo otro intento más (para nada exitoso) de formar parte del mercado consumidor y nada más.

Lo bueno: Sus capítulos son cortos y se lee rápido.

Lo malo: La cantidad de arbolitos que tuvieron que perecer para la producción de “esto”

Lo feo: Twylla, Twylla, Twylla, Twylla, Twylla, Twylla.

Canción para este libro: When you’re evil de Voltaire, una canción de parodia para una villana de parodia. Just listen it. 

Comentarios

  1. que horror xDDDDDD
    pero oye que la prota puede ser algo asi: https://losanimalesmasmortiferosdelmundo.files.wordpress.com/2015/01/rana-dorada-venenosa.jpg

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