martes, 19 de abril de 2016

Americanah de Chimamanda Ngozi Adichie

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From the award-winning author of Half of a Yellow Sun, a dazzling new novel: a story of love and race centered around a young man and woman from Nigeria who face difficult choices and challenges in the countries they come to call home.
As teenagers in a Lagos secondary school, Ifemelu and Obinze fall in love. Their Nigeria is under military dictatorship, and people are leaving the country if they can. Ifemelu—beautiful, self-assured—departs for America to study. She suffers defeats and triumphs, finds and loses relationships and friendships, all the while feeling the weight of something she never thought of back home: race. Obinze—the quiet, thoughtful son of a professor—had hoped to join her, but post-9/11 America will not let him in, and he plunges into a dangerous, undocumented life in London.
Years later, Obinze is a wealthy man in a newly democratic Nigeria, while Ifemelu has achieved success as a writer of an eye-opening blog about race in America. But when Ifemelu returns to Nigeria, and she and Obinze reignite their shared passion—for their homeland and for each other—they will face the toughest decisions of their lives.
Fearless, gripping, at once darkly funny and tender, spanning three continents and numerous lives, Americanah is a richly told story set in today’s globalized world: Chimamanda Ngozi Adichie’s most powerful and astonishing novel yet.
Barack Obama, promoviendo coitos desde… ¿Desde cuándo es que este señor es presidente de USA?

Terminado de leer 14/04/2016

Leído para el 2016 Reading Challenge: #37. Libro acerca de una cultura con la que no eres familiar
Leído para el Bingo Literario 2016: Libro de otro continente

Para escribir está reseña tuve que sentarme y concentrarme y así intentar retratar (de una forma u otra) algo de la esencia del libro o al menos transmitir algo de mi fangirlismo (recién descubierto fangirlismo) por esta autora, su pluma y sobre todo Ifemelu, mi última book girlfriend, la segunda, si voy al día con mis cuentas.

Y lo de concentrarme, psé que me venía costando porque me quedé sin internet, porque lo paga mi padre y lo paga cuando le da su real gana, y no podía publicar las entradas que tenía planeadas. Que viva yo, que no me recreo en la belleza de blogguer y la posibilidad que me da de programar y psé eso, que le hago honor a la gente de mi tierra que deja todo para última hora. So, estoy alterada, que por algo que no está bajo mi control, no puedo bloggear. Ugh, ugh, ugh.

A esto le añado que tengo otras ideas en mente, acerca de otras cosas que quiero escribir, pero como ya acabé el libro debo ponerle prioridad a su reseña porque bueno, después se me van los tiempos y las ideas e impresiones que me produjeron la lectura. Así que, vamos a ver cómo sale esto.

Si hay algo por lo que recomendaría este libro es por Ifemelu, es uno de los mejores personajes que he tenido el gusto de encontrar en la literatura en un tiempo. Ifemelu es fuerte, medio deslenguada, medio irónica, medio que parece que se le pasa chupando un limón porque nada ni nadie parece gustarle (queda excluido de la exposición de este caso el Sr. Obinze, que para Ifemelu, incluso sin desodorante, la axila de él le huele a flores) y en general es una perrita mala prejuiciosa que se cree en la necesidad de informar a todo mundo de su opinión.



She’s so my girl

El libro está contado desde su perspectiva (cediéndole a interludios el lugar a la voz de Obinze) desde su juventud en su natal Nigeria (¿Sabían que en Nigeria se habla Inglés? Yo no. Sí, soy así de ignorante) pasando por sus años en América, y por América me refiero a USA y hago inciso para ventilar una duda existencial mía; si América es un continente, ¿por qué la palabra se usa para referirse a un solo país? Probablemente esté pecando de bruta, pero es que me está carcomiendo desde mis inicios en el Inglés cuando escucho: God bless America y me queda esa vaga e irritante impresión de que esa bendición no está dirigida precisamente a mi bella Venezuela y todos sus hermanitos países, con todo y que formamos parte del continente americano, ¿se acuerdan de la canción un Himno de las Américas? Si no, aquí les va un pedazo: Un canto de amistad, de buena vecindad, unidos nos tendrá eternamente. Por nuestra libertad, por nuestra lealtad debemos de vivir gloriosamente. Y luego vienen y con la canción te nombran todos los países del (again) continente americano: Argentina, Brasil y Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Guatemala y el Salvador, Costa Rica, Haití y Nicaragua, Honduras y Panamá, Norteamérica, México y Perú, Cuba y el Canadá, son hermanos soberanos de la libertad, son hermanos soberanos de la libertad. Y sí, me emocioné cantándolo. Si estoy siendo obtusa, díganmelo. Pero en mi mente y en esa canción, América es un continente, no un país, como todos se empeñan en señalarlo.

Ahora, volviendo al asunto de la historia. Tenemos a Ifemelu, casi quince años después de haber abandonado su natal Nigeria, decidiendo de un día para otro que quiere regresar a su país, o bueno, no tan así. Al parecer Ifem estuvo experimentando por mucho tiempo una especie de insatisfacción a la cual no podía (o se atrevía) ponerle nombre, que por arte de magia descubre un día es la inherente necesidad de volver a su tierra.

A partir de este momento, con una peluquería a la que le hace falta urgentemente un aire acondicionado como escenario, reviviremos las experiencias previas a la americanización de Ifemelu, su vida en Nigeria, su amor de todos los tiempos con Obinze, toda la mierda que pasó en sus primeros años en USA, cómo su vida en USA tomó cauce, cómo las cosas empezaron a ir bien, los novios de Ifem en USA, Barack Obama, su blog, oh, su blog, su regreso a Nigeria y lo que allí encuentra.

Pero bueno, que no todo se queda en Ifem. También es de resaltar la prolija pluma de la autora, que no aqueja de simplezas o excesos, y que en cada personaje (tanto Ifem como Obinze) sabe cómo retratar cada voz sin que suenen similares en ningún momento. 

Creo que es loable su trabajo de construcción de personaje, a pesar de que tengo mis qué decir acerca de Obinze en particular. Pero bueno, que no todos los personajes están hechos para gustarnos, ¿no? A lo mejor alguien más lee el libro y detesta a Ifem (Malditos, how you dare!) o igual y ama a todos por igual. En fin, para gustos colores.

Y el punto más fuerte del libro, casi tanto como la misma Ifem, es la denuncia que se le hace al racismo. Desde el punto de vista de Ifem conocemos muchos de los issues que se cimentan bajo la piel del racismo, que sólo porque la esclavitud fue abolida y los negros pueden votar, no significa que no exista el racismo (Y no sólo en contra de la raza negra)

Está allí cada día, como una serpiente enroscada en el lugar más impensable de tu jardín, silenciosa y sigilosa, pero no por eso menos peligrosa. En ese aspecto, hay muchas cosas que aprenderle a este libro, entiendo que a muchos pueda disgustarle porque las declaraciones que se hacen de forma directa (por medio del blog de Ifem) o de forma indirecta por las situaciones que se nos presentan en el libro, pueden resultar bastante contundentes, o hablando claro, incluso abiertamente agresivas. Porque bueno, Ifem no es del tipo que va usar una voz dulce como la miel y peras y manzanitas para explicarte cómo son las cosas, sino que de forma franca y cruda te va a poner los puntos sobre las i’s (cosa que me gusta)

Y la idea que me quedó a mí de este libro: que sólo porque no hables de un problema no significa que no exista y que, no llamar a las cosas por su nombre no evitan que están allí.

La verdad sea dicha, si fuera únicamente por Ifem y su blog y toda la denuncia que hace, como de bien está retratado este problema en nuestra sociedad, sería un libro de cinco (¡5!) estrellas. Pero como no depende sólo de eso, vamos ahora a explicar por qué conmigo no se ha ganado esas maravillosas cinco estrellas.

Lo primero es que con todo el peso social que pueda tener la historia, no pasa de ser una historia más de una persona más. Muy cruda; que siente, se huele y se ve casi delante de tus propios ojos, pero es una historia de alguien más. Hay muchas historias, historias personales (ugh, eso sonó tan Coelho) y con todo a mí me pareció simplemente la autobiografía de un personaje ficticio. Ya por aquí van cuatro (¡4!) estrellas, porque historia más, historia menos, recuerdo que está bien contada y que me gusta Ifem y bueno.  

Luego tenemos a Obinze (que por alguna razón en mi mente se llama Ibenzo) que nunca comprendí la fascinación de Ifem por este individuo, porque mientras Ifem podía odiar a todos y todo por igual sin hacer distinción, él odiaba por cosas que sólo él sabía y que por lo general resultaban en que la gente de alguna forma u otra era inferior a él, porque no sólo era que Ifem lo tenía en un pedestal, él se tenía a sí mismo en un pedestal.

No que tragué al Obinze joven, ni al adulto que se va a probar suerte a Inglaterra, y tampoco al que luego se hace rico en su tierra, pero sobre todo no soporté al Obinze que pensaba menos de su esposa. Todo lo que hacía o no hacía esa mujer no era de su agrado, hombre, que de alguna forma u otra tuviste que saber que ella era así antes de casarte con ella, esas cosas no aparecen de un día para otro y si tanto te disgusta ¿para qué sigues con ella?

Insoportable, insoportable.

Me alegró saber que Ifem coincidiera conmigo al ver mal que Obinze diera entender que su esposa era una estúpida. No le bajé más puntos por esto porque Obinze al final medio se redime. Medio me agradó verlo en la angustia de decidirse entre su responsabilidad y el amor por Ifem. Eso lo hizo ver más normal, humano a mis ojitos cegatos.

Otra cosa que me hizo ruido es la fácil adaptación de Ifem de vuelta en Nigeria. Me pareció bastante irreal, ¿una década y un poco más y vas y llegas como si nada? No me lo tragué. Mi padre que es peruano de nacimiento y vive acá en Venezuela, va todos los años de visita y le cuesta adaptarse a cosas como el clima, la comida, hasta las idiosincrasias de sus paisanos, porque en sus palabras: “Esos peruanos están locos” porque bueno el peruano es un poquito conservador en comparación al venezolano y así es como mi padre expresa esa idea. Y es que bueno, mi padre que viaja todos los años y siente el cambio, Ifem no me va a venir con que ella después de quince años (o casi) lo va continuar donde lo dejó, sin más. Y esto mismo se puede aplicar a lo suyo con Obinze si hablamos claro.

Y lo que hizo que en definitiva le diera 3.5 estrellas, fue que no me tragué el final que tuvo después del emotivo desarrollo que tuvo la historia con lo de Barack Obama (quiero leer su libro) no me pareció que saltáramos a Nigeria y que todo desembocará tan fácil y vilmente en una historia de amor. Porque al final en nada más eso quedó, pensé que los tiros iban a ir por la adaptación de Ifem en Nigeria y que lo de la historia de amor quedaría inconcluso y no psé, me equivoqué. Mi error.


My same fuckin’ feelings, Mr. Malfoy

Lo bueno: Por sobre todas las cosas, IFEMELUNAMMA. Y también resalto que el inglés que he leído en este libro, es, si no el más fácil, uno de los más fáciles que he leído.

Lo malo: el love story. UGH.

Lo feo: Nada que reportar.

P.S.: La mamá de Ifem me hizo recordar a la de Elizabeth Bennet, simple y de ideas fijas. Levantemos por favor una copa por esos padres nuestros; simples y de ideas fijas (los que sean así)


Canción para este libro: The end de Kings Of Leon, para cuando termina la relación (de forma definitiva) entre Ifem y Obinze, me partió el corazón. Simplemente pasó. Y para cuando las cosas van mal para Ifem en USA.

3 comentarios :

  1. Has logrado que me pique la curiosidad :) No suelo leer este tipo de libros así que no prometo nada, pero lo tendré presente por si alguna vez quiero leer algo fuera de lo convencional :)

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  2. De acuerdo con todo 100%. Ifemelu es la mejor y Obenzu tiene una pedrada en la cabeza. Creo que lo del romance en la novela corresponde a dos cosas: que vende pero también que Chimamanda Ngozi Adichie (diosa que descubrí cuando di Nigeria- si, yo tampoco sabia que hablaba ingles que es lo peor considerando que estoy haciendo Estudios ingleses) quería demostrar que podría ser feminista y escribir romances. Me gustaría que los autores empezaran con la moda de probar si pueden escribir sin un romance ( o lo que ellos consideran un romance.
    Saludos

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  3. @Michelle, voy a cruzar los dedos para que lo leas, vale mucho la pena. Si supieras que este libro sale por completo de mi zona de confort literaria, yo soy más fantasía, pero si hasta yo pude apreciar la belleza de este libro, creo que casi cualquier lector puede. Te lo dejo de tarea.

    @Mery, esto confirma mi teoría de que sin romance no se vende el libro, aunque sin ese aditivo para mí hubiese sido igual de bueno o mejor. Muerte a Obinze, o bueno, no porque Ifem lo quiere *sighs*

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