miércoles, 18 de mayo de 2016

The dream thieves (The raven cycle #2) de Maggie Stiefvater

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Si pudieras robar cosas de los sueños, ¿qué tomarías? Ronan Lynch tiene secretos. Algunos que mantiene ocultos de otros. Algunos que mantiene ocultos de sí mismo. 
Un secreto: Ronan puede sacar cosas de sus sueños.
Y algunas veces él no es el único que quiere esas cosas. 
Ronan es uno de los chicos cuervo—un grupo de amigos, prácticamente hermanos, en busca de un rey muerto llamado Glendower, que piensan está oculto en algún lugar en las colinas próximas a su escuela privada de élite, la Academia Aglionby. El camino hacia Glendower ha vivido mucho tiempo como una corriente subterránea debajo de la ciudad. Pero ahora, al igual que los secretos de Ronan, comienza a salir a la superficie—cambiando todo a su paso.
Acerca de los Raven Boys Entertainment Weekly escribió: "La aventura paranormal no-puedo-parar-de-leerla de Maggie Stiefvater te dejará clamando por un segundo libro." El segundo libro ya está aquí, con la misma imaginación salvaje, romance oscuro y los infartantes giros que sólo Maggie Stiefvater puede conjurar.
Sinopsis traducida por CalypK
I kissed a ghost and I liked it

Terminado de re-leer 27/04/2016

Deben de haber muchas formas de escribir un libro de transición sin caer en el síndrome del segundo libro (a pesar de que a muchos autores se les escape) pero la forma magistral en que Maggie lo hace debería ser escrito a fuego sobre roca, muy bíblicamente como los diez mandamientos (sorry por esa referencia religiosa pero la diligencia de Ronan por ir a misa despertó mi extinto lado católico)

Les shushearé un poquito de la fórmula de Maggie: usen mucho fanservice, pero del bueno que te hace llorar arcoíris y vomitar estrellitas mágicas multicolores. Si a eso le añades una pluma excepcional, estás más que en el camino del éxito editorial.

Okay, ahora sí pongámonos serios.

No es un secreto que la principal arma en el arsenal de Oña Stiefvater (sé escribir su apellido de memoria, so, YAY me) es su prodigiosa pluma. Maggie escribe, escribe poético, escribe bonito, escribe muy bonito. Esa es la primera cosa que te queda clara al leerla. La segunda es que les tiene un amor innegable a sus personajes, ella no sólo va y les construye, no, eso es para los seres mundanos del mundo mundano. En su caso creo que sería como el proceso agrícola para producir algo de la tierra, algo en bruto, o lo mismo que obtener un mineral y convertirlo en una piedra preciosa. Es como una madre dedicada hasta la saciedad (y del puro egoísmo) a los hijos que ha parido. Se puede sentir todo, absolutamente todo lo que se pueda sentir estando en el lugar de cada personaje.

El hambre fiera de Ronan por… ¿amor? ¿A sí mismo tal vez?

La desesperación de Adam, la absoluta certeza (tan equivocada) de su inferioridad.

Y Gansey-to, que parece querer ser a la vez que respetado, amado y no concibe la forma que su yo real y su otredad conspiren para hacer realidad estos deseos.  

Y Noah y Blue, ellos son miembros no oficiales de esa boy band y no sostienen mi interés como para ahondar en sus issues, que Noah quiere todo lo que los muertos parecen querer (que es estar vivo) y Blue que quiere ser feminista (y censura a su prima por usar un bikini, que los celos son una perra, psé) pero no puede evitar desear ser chico algunas veces porque estar tanto tiempo rodeada de chicos en su caso resulta en un potente disparador de todo tipo de inseguridad. 

Y si hay algo que debo aclarar es que la primera vez que leí este libro no me gustó tanto como la segunda, porque creo, no me percataba de un principio básico de los Raven Boys, y es que me gusten unos más que otros, todos son unos pendejos.

Sí.

Y es porque en esencia todos son jóvenes, tan jóvenes, tan absortos en sí mismos, tan débiles, tan sensibles al aquí y al ahora, que no puedo sino recordar mi propia adolescencia y decirme a mí misma; gad, mí misma it’s so accurate. Maggie, that bitch, is a mente maquiavélica, a magician, she’s a goddess on her own right.



Maggie, I wanna be like you.

Esta mujer recrea a sus jovencísimos personajes con tanta precisión que es como si hubiese cogido a cualquier adolescente problemático en la calle y lo hubiese hecho calzar dentro de las páginas de sus libros. Maggie sabe cómo piensa un adolescente, cómo retratar lo absurdo de sus penas con tanta sensibilidad que no dudas (aunque te parezcan pendejas) en querer protegerlo de todo mal.

Una ovación Oña, te lo mereces.

Y lo aplaudo particularmente, porque a pesar que mi verdadero amor en estos libros es Adam, en este no pude evitar amar a Ronan. Es como si en cada libro la autora dijera, ¿sabes qué? Si en el anterior amaste a Adam, en este vas amar a Ronan. Es como si ella lo decidiera. Me asusta. Porque siento que a pesar de mi mejor juicio, la maldita me puede hacer amar a Gansey-to.  

Ahora en lo que respecta la trama, esta no avanza mucho. Como ya mencioné, este es un libro de transición, uno bueno, pero libro de transición al fin y como ya mencioné, tiene un montón de fanservice. Es como un recopilatorio de pensamientos y sentimientos y anécdotas de tu boy band favorita que en sus últimas páginas le añade un valor agregado contándote el avance de su historia.

Tenemos a Ronan contándonos los secretos de su familia, los secretos de su poder, cagandola como sólo él puede hacerlo, para luego medianamente resolver lo que jodió (el auto de Gansey-to) y digievolucionar dándole un valor agregado al poder de traer cosas de sus sueños al mundo real. Es decir, Maggie nos ofrece un montón de fanservice de Ronan para que al final del libro la trama pueda avanzar a través del nuevo poder (o poder mejorado) de Ronan y que éste derrote al “malo de turno” y nos acerque un pelo más en la búsqueda del rey muerto/dormido.

Ese es uno de los aspectos principales que componen este libro.

Luego tenemos a Gansey-to, melodramático como siempre, haciéndose a un lado para darle cancha a Ronan para que brille, y proporcionándonos de pasada un bello romance. Muy poéticamente escrito, por cierto. Y de alguna manera presionando a Adam para que asuma las consecuencias de su sacrificio y su poder.

Tenemos la introducción de un nuevo personaje; el Gray Man, cuyo papel en mi opinión era servir a la trama y no a sí mismo como personaje. Me pareció muy conveniente que se enamorara de la madre de Blue para que en primer lugar no les hiciera daño a su familia y por añadidura a los Raven Boys y que en segundo se convirtiera en un posible aliado. Todavía no me explico cómo el tipo iba matando gente así como así sin nadie que le pusiera un dedo encima. Lo vi muy chapucero y poco profesional en su ‘trabajo’ como para que se mantuviera por encima de la ley.

Y del segundo secreto de Ronan, sólo diré:



Lo bueno: Hay muchas cosas buenas, ¿qué podría resaltar? Ya sé. Que Maggie sabe cómo retratar adolescentes. Adolescentes bien pendejos, btw.

Lo malo: No estoy muy convencida con el Gray Man.

Lo feo: Faltó un verdadero malo de turno. Kavinsky sólo quería ser la perra de Ronan y todo fue un berrinche lo que armó cuando Ronan le dijo que no. Para mí no figuró como malo, tbh.

P.S.: Necesito ponerle un Gansey-to a mi vida que arregle mis problemas económicos. No entiendo cómo Adam es tan pendejo para no aprovechar eso.

Canción para este libro: Bohemian Rhapsody de Queen. Esa canción es básicamente Ronan. Cuando la escuchen, piensen en él.

sábado, 14 de mayo de 2016

Cumbres borrascosas de Emily Brontë

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Cumbres borrascosas es la más turbadora y extraordinaria novela de amor que jamás se haya escrito. Envuelta desde sus inicios por un halo de misterio, narra la devastadora pasión entre Heathcliff y Catalina, víctimas y demiurgos de una relación casi demoníaca iniciada en la infancia, que se prolongará durante el matrimonio de Catalina con otro hombre, para culminar más allá de la muerte. El odio, el amor, la voluptuosidad de la venganza -presentados mediante una modélica estrategia de las voces narrativas- se expresan a través de la naturaleza que, con su fuerza irresistible, marca también el destino de los protagonistas. Como dijo Virginia Woolf, "la capacidad de Emily Brontë es la más insólita entre cuantas quepa imaginar. Era capaz de liberar la vida de su dependencia de los hechos, revelar con muy pocas palabras el espíritu de una cara, de modo que dejara de necesitar el cuerpo, y con sólo hablar del páramo hacer que el viento soplara y rugiera el trueno".
Hello, it’s me, Catherine

Terminado de leer 23/04/2016

Leído para el Bingo Literario 2016: Clásico

Has arrasado mi palacio: no levantes una choza y admires tu propia caridad con complacencia, al ofrecérmela por hogar.

No sé muy bien cómo comenzar esto, hay tanto qué decir acerca de este libro que lo mismo sería no decir nada porque de igual modo no encontraría cómo hacerle justicia. Es en este momento cuando echo en falta tener una elocuencia y un amplio repertorio en vocabulario para feel like a lady, ponerme snob y entre risitas afectadas halagar el genio literario de Oña Emily Brontë.

Este es sin duda, uno de los mejores libros que se ha cruzado frente a mis ojos cegatos. Es que tiene de todo; romance, triángulo amoroso (bien escrito), muertes, muertes, muertes (¡Caían como moscas! Pensé que estaba leyendo un libro de Martin), chivos expiatorios, venganzas planeadas, venganzas concretadas (Uf, pero qué delicia), odios a muerte entre familias, antihéroe, bodas entre primos (there’s incesto everywhere), alcohol (cortesía de Hindley Earnshaw), juegos de azar (Again, cortesía de Hindley Earnshaw) y… bueno, que la Emily Brontë nos quedó debiendo las mujerzuelas, pero se le perdona, se le perdona.

Muchos ya se saben el cuento, pero como hay que llenar espacio y deleitarnos en la belleza de esta obra literaria, vamos con la cuenta.


Tenemos que esta historia persigue las andanzas de nuestra amada (y no faltaba más decir, también odiada) Catherine Earnshaw (soltera) y luego Catherine Linton y su satélite gravitatorio Heathcliff…, pues, Heathcliff a secas. Y como uno no puede causar suficiente daño en vida, tenemos el gusto de ver cómo resultan las andanzas de este par (a las que luego se le sumarían las de Edgar Linton) en la generación futura, porque esta es de esas historias que relata las bondades y miserias de una (o más) estirpe.

Viene acontecer que un día como cualquiera, el señor Earnshaw (padre de Catherine y Hintley Earnshaw) después de un viaje de lo más ingrato trae de recuerdo de su viaje, no lo que sus hijos le habían solicitado, sino un jovencito de aspecto gitano (no sé cuál será ese aspecto, pero es el que se le describe) al cual por orden divina (o sea la orden del señor de la casa) se le acoge como un miembro más de la familia. O más o menos.

El chico (al cual termina por llamársele Heathcliff) cuenta no sólo con un bienhechor (el señor Earnshaw) de su lado, sino que consigue granjearse la amistad de la hija menor de su benefactor y como la lotería a veces trata de ser justa, también el aborrecimiento del hijo mayor del señor Earnshaw, puesto que siente usurpado su lugar en los afectos de su padre.

Tiempo, incluso en los libros, transcurre. El señor Earnshaw muere y Heathcliff que hasta el momento había gozado una posición más o menos cómoda, es degradado por Hintley a algo no mayor que un siervo en el hogar.

Sucede que un día, los muy jovencísimos Catherine y Heathcliff, van a parar a parar a la granja de Thrushcross y sucede lo impensable, Catherine resulta herida al ser mordida por uno de los perros de la granja y es acogida por la familia Linton en lo que se resuelve su recuperación. Son cinco semanas las que Catherine pasa en la granja de Thrushcross, pero como si fuesen cinco años completos de estadía. La Catherine que regresa a Cumbres no es la misma que se marchó, de criatura de los montes pasa a convertirse en toda una señorita, con las formas y maneras de una dama y cierta debilidad por los Linton, nos encauza en un nuevo rumbo.


La rivalidad entre Edgar Linton y Heathcliff se deja sentir casi inmediatamente. Y no es de menos cuando Catherine se decide (viendo lo disminuido que se ha visto Heathcliff por su hermano mayor) a casarse con Edgar.

Mi amor a Linton es como el follaje de los bosques; el tiempo lo cambiará como el invierno cambia el de los árboles. Pero mi amor a Heathcliff se asemeja a las rocas, eterno y profundo. Es un manantial que no proporciona placer a la vista, pero que es necesario. ¡Elena, yo soy Heathcliff!

Heathcliff huye, Catherine después de una gran depresión y la muerte de los padres de Edgar, contrae nupcias con éste. Y creo que hasta acá ya está bien la cuenta para no seguir spoileando, aunque sinceramente ¿cómo es posible que puedan ser spoileados los clásicos?

Creo que existe un antes y un después en determinados libros. Este es uno de esos casos.

Me parece sublime no sólo la pluma de Emily, sino su concepción del amor, amor no diría trágico, porque por lo general para que sea considerado tragedia debería sucederle a gente buena y este por supuesto no es el caso. Heathcliff y Catherine son horribles. Y Edgar, bueno no es mucho lo halagüeño lo que se puede decir de él.

Y antes de que alguno me diga es que eso no es amor, que ellos se hacían daño, que es abusivo, blah, blah. En efecto no era una relación sana, pero nunca dudé de que hubiese amor entre esta gente loca. Porque bueno, yo soy fiel creyente de que los feos también se enamoran y lo mismo con la gente ‘mala’. El amor ha sido muchas veces idealizado como algo bueno, algo que te transforma en una buena persona. Pero yo soy de las que piensan que eso es bullshit, el amor es poderoso, eso sí, pero igual que las acciones, lo que lo hace bueno o malo son las personas.

¿No se cometen actos impensables por ‘amor’?

Aquí está la diferencia de nuestros sentimientos. Si él hubiese estado en mi sitio y yo en el suyo, aunque le odiara con toda mi alma jamás habría levantado la mano contra él. No me creas si no quieres, pero jamás le habría expulsado de su compañía mientras ella la deseara. Y de haber dejado ella demostrarle afecto, ¡yo le hubiera arrancado el corazón y bebido su maldita sangre! Pero entretanto, y no me creas si no quieres, me habría dejado morir día tras día antes de tocarle un solo cabello.

Me gusta el retrato que hizo Emily de ello. Dos personas horribles (al que se le une un mal tercio) que se aman, pero que por sus issues personales no encuentran la forma de estar juntas. 

En el libro se maneja una delicada sensibilidad, tan absoluta e inexorable, que resulta casi insensible. El exceso la hace hermosa. La visión de Emily para parir esta historia es indiscutible, su voz firme te habla sin remilgos desde la primera página.

¡Qué raro! Creía que, aun cuando todos se odiaran entre sí, despreciándose unos a otros, no podrían dejar de amarme a mí.

Además me encantó cómo concibió la historia, para que a pesar de estar contada a partir del punto de vista de un secundario (la Sra. Dean) no se pierde nada de su esencia. Podías darle forma a las voces de cada personaje, la caprichosa Catherine que quiere ser amada por todos, Heathcliff que nunca se esperó que su condición servil le disminuyera ante los ojos de Catherine, la necedad de Edgar para ignorar los desmanes de su esposa, el hambre de amor de Hareton, el ego de Catherine hija... En ningún momento se ve diluido ninguno de los personajes; sus ambiciones, sueños, objetivos y esperanzas, eran para mí como el papel bajo mis dedos. Podía tocarlos.


Me pareció muy justa la redención lograda a través de Hareton y Catherine hija. Fue casi demasiado cursi, pero lo apruebo. Bebé Hareton lo merecía. Hareton era después de todo la culminación de los deseos de Catherine y Heathcliff


Por cierto, que así es como se escribe un triángulo amoroso, ¡carajo! Ella a uno lo ama porque es igual a ella, y al otro porque es todo lo contrario (sin mencionar lo que éste podía hacer por ella, darle casa, apellido, status)

Y lo que sin duda me fascinó de la historia; el maldito de Heathcliff (Hareton ocupa un firme segundo puesto, pero bue) pero qué miseria de ser humano, maldito sociópata vengativo, que más que amor desesperación. Lo amé.

¡Catherine Earnshaw, quiera Dios que no descanses mientras yo viva! ¡Dijiste que te maté! ¡Pues sígueme! Si hay espíritus que andan errantes en el mundo, ¡quédate siempre conmigo, toma cualquier forma, vuélveme loco! Pero, ¡por favor!, no me dejes en este abismo donde no puedo hallarte. ¡Oh Dios mío! ¡Cómo decírtelo! ¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No, yo no puedo vivir sin mi alma!

El tipo es goals. Si algún día decido volverme loca (porque está en mis manos decidirlo, eh) quiero ser tan maldita como él.


Lo bueno: Heathcliff, Heathcliff, Heathcliff.

Lo malo: Nada, todo fue hermoso.

Lo feo: Mi pendeja edición del libro. Horrible. Edgardo, Catalina, CatitaUgh.

P.S.: Como idealizo tanto a Heathcliff (como el señor Lockwood), he decidido que eventualmente me tatuaré: YO SOY HEATHCLIFF en mis carnitas.


Canción para este libro: Dark waltz de Hayley Westenra, creo que tanto la letra como la música capturan mucho de la esencia ‘dark’ del libro o no ‘dark’ sino ‘gótica’

jueves, 12 de mayo de 2016

Fangirl de Rainbow Rowell

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Cath es fan de Simon Snow. Vale, de hecho, su único mundo es ser fan de Simon Snow. Y ahora le toca empezar la universidad. Su hermana gemela, Wren, le ha dejado claro que no piensa compartir habitación con ella.
 Para Wren es una oportunidad única de empezar de cero y conocer gente. Para la tímida Cath, en cambio, supone salir de su zona de confort, y está aterrorizada. Ante la lejanía de Wren, Cath tendrá que apoyarse en su antipática compañera de habitación y su atractivo novio, Levi. Él siempre está ahí para ella, incluso para escuchar los fanfics que Cath lleva años escribiendo…

Fangirl que no escribe fanfiction, no es fangirl de verdad

Terminado de re-leer 19/04/2016

Leído para el Bingo Literario 2016: Libro con amor

Si hay una palabra para definir este libro, sería: DECEPCIONANTE. Cabría incluso decir hipócrita y si ponemos las cartas sobre la mesa: OFENSIVO. Pero como soy buena gente (sehhhhh) vamos a quedarnos con decepcionante.

Si hay algo que esperaba encontrarme en este libro era con, bueno, una fangirl, porque bueno, ilusamente me creí el título del libro. Craso error.

Rainbow Rowell nos presenta a Cath (de Cather), una chica que se llama a sí misma fangirl básicamente porque escribe fanfiction acerca de una serie de libros ficticios que presenta un descarado paralelismo con Harry Potter. Y no vamos a llamar plagio del plagio, porque recordemos que estamos siendo buena gente.

Y la cosa es que Cath no sólo se llama a sí misma fangirl, sino que se piensa la “Ultimate Fangirl”.



Y bueno, puede que sí la juzgue un poco por esto, porque bueno, me sabe mal la gente (incluso si es ficticia) que se piensa en grado superior de fangirlismo por X o Y razón. Es decir…



Y la cosa es que a pesar de todo su merchandising y todos los reviews de su fanfic nunca llegué a sentir la ‘magia’ fangirl por llamarlo de alguna manera. Porque aunque estoy a favor de que cada quien es libre de mostrar su fangirlismo como mejor guste, con lo que hacía Cath, (escribir fanfiction) nunca me sentí conectada porque tenía la impresión de que Cath me decía: ¿ves? Yo escribo fanfiction, yo sí soy una fan y tú no.

¡Y eso ni siquiera era la punta del iceberg!

Las fangirls pasamos horas procrastinando frente a la pc, perdidas en los antros de perdición que son los foros, los juegos de rol, TUMBLR, Blogger, grupos de Facebook y redes sociales varias compartiendo con gente de nuestras mismas aficiones, buscando información nueva, leyendo fics, dilapidando la memoria de nuestra pc con imágenes y amvs de nuestro fandom. Y cuando hay talento pues, escribiendo, dibujando, diseñando gifs y amvs, etc., etc.

Y es tanto lo que una puede y hace como fangirl, porque ni hablar de los eventos, el cosplay, karaoke y videojuegos, para que Cath me diga que sólo por escribir fanfiction la hace verdadera fangirl y lo peor, la hace mejor fangirl que yo. Y tampoco vamos hablar de cómo escribir fics la estresa de tal forma que llego a preguntarme por qué lo sigue haciendo.

Sé que había dicho que iba a quedarme con lo decepcionante, bueno, pues mentí.

Me parece hipócrita que el conflicto que había con Cath y como su fangirlismo era tratado como si fuese un issue o en el peor de los casos, una enfermedad, se ‘resolviera’ poniendo en comparación al issue de su hermana con el alcohol y el hecho de que Cath consiguiera un novio, porque sí gente, este es de esos libros donde todos los problemas de nuestra heroína se arreglan con conseguirse un novio.

Tenemos que Rainbow Rowell nos dice que está esta chica enferma que tiene un grave problema para relacionarse con la gente (que según por esto Cath pasó como casi un mes alimentándose de barras de proteína porque le daba no sé qué preguntarle a no sé ¿alguien? Donde quedaba la cafetería, o sea, ¿prioridades? No sé tú, pero para mí la comida cuenta como prioridad) y que la salida que ha encontrado su ‘enfermedad’ es la obsesión insana con una serie de libros y sus personajes.



O sea que las fangirls somos una cuerda de inadaptadas con enfermedades mentales (bueno yo sí tengo una, pero que ni por eso me identifiqué con la protagonista) que nos estamos matando lentamente con una obsesión que no conduce, ni conducirá a ningún lado. No es que estemos en un life style, como lo estuviera un músico, un deportista, un artista o lo que sea, no. Es que estamos enfermas.

Okay.

Entiendo que pueda existir gente que haya encontrado un alivio de X issue o enfermedad en el fangirllismo de X cosa, pero ¿era necesario generalizar?

Hay mucho en la viña del señor, Oña Rowell. No había porque darle este valor tan miserable a algo que para muchas es parte importante de nuestras vidas. Merecíamos algo mejor ¿no?

Y lo peor no es eso, sino que como ya mencioné, los problemas de Cath, todos sus problemas; que no puede relacionarse con la gente, que no puede escribir otra cosa que no sea fanfiction, que a según ella no le interesa la interacción social, pero se parte cuando le llegan reviews de su fanfic (aunque aquí puede que estemos ante un caso de egolitis aguda), que tiene una ansiedad tan grave que siente que no puede con la carga académica que tiene, que por dios santo, ¡está a punto de abandonar la universidad! Pero claro, todo esto pasa a segundo plano cuando entra el Levi en escena.

En este libro literalmente se resuelven, o tampoco es que resuelven, simplemente se desvanecen todos los problemas de Cath con la aparición de Levi.


Y Levi

Es un personaje, no. Es una risa humana que tiene el único propósito de servir como interés amoroso de nuestra Cath-Cather.

Es tan pobre su desarrollo que ni me provoca destruirlo.

Y tampoco es que entendí cómo llegó a ser eso un enamoramiento. Era básicamente Cath en su mundo y de repente un día se da cuenta que está enamorada de Levi, sí, no fue de inmediato, pero con la pobre construcción que tuvo ese amorío, como si lo fuera. Simplemente no entendí cómo sucedió.

Y lo que fue el colmo, después de que la Rowell se pasó todo el libro diciéndote que Cath tiene un issue, la respuesta de la autora no es mandar a Cath a terapia o algo (Recordemos que todos los problemas de Cath se fueron en una nave directo al sol cuando entró Levi en escena) Sino poner en comparación el problema de Cath con el problema de alcoholismo (que apareció salvaje, porque todos beben pero hasta que no vas al hospital por una intoxicación alcohólica no es un problema) de su hermana, y decir, (muy moralistamente) ¿saben qué? Cath como que no tiene un problema, de hecho lo tiene su hermana, la maldita alcohólica.

Y me sacó de quicio porque es el típico de cuando tus padres te revientan la paciencia por estar leyendo siempre o en la pc, pero cuando alguien viene y les dice lo bien que es que tus hijos lean y pascual y que no anden en fiestas se ponen todos chulos como si ellos fueran los virtuosos o si acaso hubiese una virtud que elevar por encima de los meros mortales. Está bien o mal, pero no puedes pensar que está mal, hasta que aparece algo ‘peor’ o un tercero viene y te dice que no está mal después de todo.

Ni siquiera voy a quejarme del hecho de que el libro era en esencia un monstruo de Frankenstein, construido de a pedazos sin una trama que lo sustentara que sólo trataba de darle cancha al nacimiento de un amorío pobremente consumado.

Lo bueno: Fluye bastante bien. La cosa no se alarga más de lo que tuviese una que sufrir.

Lo malo: Que se retrata el fangirlismo como una afección.

Lo feo: La doble moral de decirte “estás enferma pero cuando a mí me conviene que lo estés”.

P.S.: Levanten la mano los que sean tan puros como yo al no haber leído los extractos del fanfic de Cath de Simon Snow.

Canción para este libro: No malgastaré mi iniciativa musical acá. Simplemente no.