Fangirl de Rainbow Rowell

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Cath es fan de Simon Snow. Vale, de hecho, su único mundo es ser fan de Simon Snow. Y ahora le toca empezar la universidad. Su hermana gemela, Wren, le ha dejado claro que no piensa compartir habitación con ella.
 Para Wren es una oportunidad única de empezar de cero y conocer gente. Para la tímida Cath, en cambio, supone salir de su zona de confort, y está aterrorizada. Ante la lejanía de Wren, Cath tendrá que apoyarse en su antipática compañera de habitación y su atractivo novio, Levi. Él siempre está ahí para ella, incluso para escuchar los fanfics que Cath lleva años escribiendo…

Fangirl que no escribe fanfiction, no es fangirl de verdad

Terminado de re-leer 19/04/2016

Leído para el Bingo Literario 2016: Libro con amor

Si hay una palabra para definir este libro, sería: DECEPCIONANTE. Cabría incluso decir hipócrita y si ponemos las cartas sobre la mesa: OFENSIVO. Pero como soy buena gente (sehhhhh) vamos a quedarnos con decepcionante.

Si hay algo que esperaba encontrarme en este libro era con, bueno, una fangirl, porque bueno, ilusamente me creí el título del libro. Craso error.

Rainbow Rowell nos presenta a Cath (de Cather), una chica que se llama a sí misma fangirl básicamente porque escribe fanfiction acerca de una serie de libros ficticios que presenta un descarado paralelismo con Harry Potter. Y no vamos a llamar plagio del plagio, porque recordemos que estamos siendo buena gente.

Y la cosa es que Cath no sólo se llama a sí misma fangirl, sino que se piensa la “Ultimate Fangirl”.



Y bueno, puede que sí la juzgue un poco por esto, porque bueno, me sabe mal la gente (incluso si es ficticia) que se piensa en grado superior de fangirlismo por X o Y razón. Es decir…



Y la cosa es que a pesar de todo su merchandising y todos los reviews de su fanfic nunca llegué a sentir la ‘magia’ fangirl por llamarlo de alguna manera. Porque aunque estoy a favor de que cada quien es libre de mostrar su fangirlismo como mejor guste, con lo que hacía Cath, (escribir fanfiction) nunca me sentí conectada porque tenía la impresión de que Cath me decía: ¿ves? Yo escribo fanfiction, yo sí soy una fan y tú no.

¡Y eso ni siquiera era la punta del iceberg!

Las fangirls pasamos horas procrastinando frente a la pc, perdidas en los antros de perdición que son los foros, los juegos de rol, TUMBLR, Blogger, grupos de Facebook y redes sociales varias compartiendo con gente de nuestras mismas aficiones, buscando información nueva, leyendo fics, dilapidando la memoria de nuestra pc con imágenes y amvs de nuestro fandom. Y cuando hay talento pues, escribiendo, dibujando, diseñando gifs y amvs, etc., etc.

Y es tanto lo que una puede y hace como fangirl, porque ni hablar de los eventos, el cosplay, karaoke y videojuegos, para que Cath me diga que sólo por escribir fanfiction la hace verdadera fangirl y lo peor, la hace mejor fangirl que yo. Y tampoco vamos hablar de cómo escribir fics la estresa de tal forma que llego a preguntarme por qué lo sigue haciendo.

Sé que había dicho que iba a quedarme con lo decepcionante, bueno, pues mentí.

Me parece hipócrita que el conflicto que había con Cath y como su fangirlismo era tratado como si fuese un issue o en el peor de los casos, una enfermedad, se ‘resolviera’ poniendo en comparación al issue de su hermana con el alcohol y el hecho de que Cath consiguiera un novio, porque sí gente, este es de esos libros donde todos los problemas de nuestra heroína se arreglan con conseguirse un novio.

Tenemos que Rainbow Rowell nos dice que está esta chica enferma que tiene un grave problema para relacionarse con la gente (que según por esto Cath pasó como casi un mes alimentándose de barras de proteína porque le daba no sé qué preguntarle a no sé ¿alguien? Donde quedaba la cafetería, o sea, ¿prioridades? No sé tú, pero para mí la comida cuenta como prioridad) y que la salida que ha encontrado su ‘enfermedad’ es la obsesión insana con una serie de libros y sus personajes.



O sea que las fangirls somos una cuerda de inadaptadas con enfermedades mentales (bueno yo sí tengo una, pero que ni por eso me identifiqué con la protagonista) que nos estamos matando lentamente con una obsesión que no conduce, ni conducirá a ningún lado. No es que estemos en un life style, como lo estuviera un músico, un deportista, un artista o lo que sea, no. Es que estamos enfermas.

Okay.

Entiendo que pueda existir gente que haya encontrado un alivio de X issue o enfermedad en el fangirllismo de X cosa, pero ¿era necesario generalizar?

Hay mucho en la viña del señor, Oña Rowell. No había porque darle este valor tan miserable a algo que para muchas es parte importante de nuestras vidas. Merecíamos algo mejor ¿no?

Y lo peor no es eso, sino que como ya mencioné, los problemas de Cath, todos sus problemas; que no puede relacionarse con la gente, que no puede escribir otra cosa que no sea fanfiction, que a según ella no le interesa la interacción social, pero se parte cuando le llegan reviews de su fanfic (aunque aquí puede que estemos ante un caso de egolitis aguda), que tiene una ansiedad tan grave que siente que no puede con la carga académica que tiene, que por dios santo, ¡está a punto de abandonar la universidad! Pero claro, todo esto pasa a segundo plano cuando entra el Levi en escena.

En este libro literalmente se resuelven, o tampoco es que resuelven, simplemente se desvanecen todos los problemas de Cath con la aparición de Levi.


Y Levi

Es un personaje, no. Es una risa humana que tiene el único propósito de servir como interés amoroso de nuestra Cath-Cather.

Es tan pobre su desarrollo que ni me provoca destruirlo.

Y tampoco es que entendí cómo llegó a ser eso un enamoramiento. Era básicamente Cath en su mundo y de repente un día se da cuenta que está enamorada de Levi, sí, no fue de inmediato, pero con la pobre construcción que tuvo ese amorío, como si lo fuera. Simplemente no entendí cómo sucedió.

Y lo que fue el colmo, después de que la Rowell se pasó todo el libro diciéndote que Cath tiene un issue, la respuesta de la autora no es mandar a Cath a terapia o algo (Recordemos que todos los problemas de Cath se fueron en una nave directo al sol cuando entró Levi en escena) Sino poner en comparación el problema de Cath con el problema de alcoholismo (que apareció salvaje, porque todos beben pero hasta que no vas al hospital por una intoxicación alcohólica no es un problema) de su hermana, y decir, (muy moralistamente) ¿saben qué? Cath como que no tiene un problema, de hecho lo tiene su hermana, la maldita alcohólica.

Y me sacó de quicio porque es el típico de cuando tus padres te revientan la paciencia por estar leyendo siempre o en la pc, pero cuando alguien viene y les dice lo bien que es que tus hijos lean y pascual y que no anden en fiestas se ponen todos chulos como si ellos fueran los virtuosos o si acaso hubiese una virtud que elevar por encima de los meros mortales. Está bien o mal, pero no puedes pensar que está mal, hasta que aparece algo ‘peor’ o un tercero viene y te dice que no está mal después de todo.

Ni siquiera voy a quejarme del hecho de que el libro era en esencia un monstruo de Frankenstein, construido de a pedazos sin una trama que lo sustentara que sólo trataba de darle cancha al nacimiento de un amorío pobremente consumado.

Lo bueno: Fluye bastante bien. La cosa no se alarga más de lo que tuviese una que sufrir.

Lo malo: Que se retrata el fangirlismo como una afección.

Lo feo: La doble moral de decirte “estás enferma pero cuando a mí me conviene que lo estés”.

P.S.: Levanten la mano los que sean tan puros como yo al no haber leído los extractos del fanfic de Cath de Simon Snow.

Canción para este libro: No malgastaré mi iniciativa musical acá. Simplemente no.

Comentarios

  1. Es que es así. nada se trata bien en este libro, ni lo que somos las fangirls, ni los problemas familiares (alguna de ellas necesitaba terapia) ni lo meh que se trata la vida académica de algun estudiante xDDDDD

    en fin. para olvidar.

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  2. @Nina es porque todo estaba puesto para servir de background, lo importante para la autora era el romance :/

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  3. A mí me dio la impresión que la autora intentó hacer que Cath fuera muy tímida, pero se pasó bastante y le salió un personaje con un problema mucho mayor que timidez extrema y que no se soluciona mágicamente con un novio.

    Lo de no saber dónde estaba el comedor me pareció demasiado exagerado. Las páginas web suelen tener planos para que los estudiantes nuevos no estén tan perdidos, los comedores no están escondidos en una punta del campus, se huele la comida a la hora de comer, todo el mundo se dirige allí en esas horas etc.

    Saludos :)

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  4. @Hellen, Es que si la hermana tenía que ir a terapia, minimo ella (tal y como era retratada) también, pero al final resulta que la del problema era la hermana malvada. Lo de cafetería simplemente carece de cualquier sentido.

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