Cómo ser mujer de Caitlin Moran

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No hubo nunca mejor época que ésta para ser mujer: tenemos el voto y la píldora, y desde 1727 ya no nos envían a la hoguera por brujas. Pero, ¿cómo ser mujer? Esa es precisamente la gran, eterna pregunta a la que Caitlin Moran se propone responder en una obra que aborda a calzón quitado –a veces literalmente–, con inteligencia, desvergüenza e ironía y también una salvaje franqueza, los principales aspectos de la condición femenina. Mezcla de libro de memorias y de divertida vociferación, apoyándose siempre en sus experiencias como mujer, feminista e hija de una familia numerosa y proletaria, Caitlin Moran se describe con una sinceridad y una audacia militantes, y habla con absoluta sinceridad de su relación con su cuerpo. Y con la comida, con los hombres, con el trabajo, la sexualidad, la maternidad, el aborto. Pero también escribe sobre la importancia de Lady Gaga, y los errores y horrores de la depilación más íntima, o el botox. Y sobre mucho más. Así, alternando provocativas observaciones sobre la vida de las mujeres con historias ferozmente divertidas sobre sí misma, desnuda, deconstruye y arroja al fuego la imagen políticamente correcta de la mujer del siglo XXI. Y nos descubre página tras página esos secretos que se cuentan en voz baja las amigas verdaderas, y no esas equívocas colegas que jamás se quitan la máscara de la feminidad perfecta.

Mi madre es como una cadena de montaje de la casa Ford, y cada dos años fabrica, con la precisión de un reloj, un bebé pequeño y gritón, con lo que nuestra casa está hasta los topes.

Terminado de leer 05/05/2016

Leído para el bingo literario 2016: Libro con portada amarilla

¡Mi primer libro feminista! Bueno, mi primer libro leído que trata abiertamente sobre el feminismo. A ver cómo sale esto.

1) El feminismo es demasiado importante para dejarlo sólo en manos de eruditos. Y más pertinentemente:
2) No soy una feminista erudita, pero, por el amor de Dios, el feminismo es algo tan serio, urgente y trascendental que ha llegado el momento de que lo defienda una desenfadada columnista de periódico de gran formato, amén de crítica de televisión a tiempo parcial, con una ortografía horrible. Cuando un asunto es emocionante y divertido quiero participar en él, no quedarme mirando desde fuera. ¡Yo también tengo algo que decir! ¡Camille Plagia está COMPLETAMENTE EQUIVOCADA con Lady Gaga! ¡La organización feminista Object pierde los papeles cuando habla de pornografía! ¡Germaine Greer, mi heroína, está mal de la cabeza cuando opina sobre la transexualidad! Y nadie habla de la revista OK!, los bolsos de seiscientas libras, las bragas enanas, las depilaciones brasileñas, las noches de juerga sólo para mujeres o Katie Price.

Pues en esencia eso es este libro, feminismo explicado desde un punto de vista desenfadado.

No me extenderé mucho acá, porque: a) No sé cómo debería reseñarse una no-ficción, pues que no sé qué puntos tomar en cuenta para hacerlo. b) Soy una completa amateur con respecto al feminismo y no creo que esté calificada para establecer un juicio acerca de si Oña Moran atina o no en su juicio, que aunque , me encontré muchas veces de acuerdo con su exposición de caso, otras tantas veces no.

De hecho, en los últimos años me he hecho cada vez más didáctica respecto al vello púbico, hasta el punto de que ahora creo que sólo hay cuatro cosas que una mujer adulta, moderna, deba tener: un par de zapatos amarillos (es sorprendente, pero combinan con todo), un amigo que aparezca y pague una fianza a las cuatro de la mañana, una receta infalible de pastel y un buen felpudo. Un gran sexo peludo.

¿Sicilia? ¿La buena noticia es que puedo hacer que mi pubis se parezca a Sicilia? ¿El hogar de la mafia? ¿Eso es mi vagina ahora? ¿Tiene al Padrino dentro? ¡Ja, ja, ja! ¿Te imaginas si pidiéramos a los hombres que soportaran toda esa mierda? No nos dejarían ni terminar la primera frase.

No puedo creer que hayamos llegado a un punto en el que nos cuesta dinero tener un coño. Nos están obligando a pagar por el cuidado y mantenimiento de nuestra entrepierna como si se tratara de un jardín de la comunidad. Es un impuesto oculto. El IVA del coño. Es un dinero que deberíamos gastarnos en la FACTURA DE LA ELECTRICIDAD, en QUESO y en BOINAS. En vez de eso, lo estamos gastando en hacer que nuestros chihuahuas parezcan una repulsiva pechuga de pollo del Lidl. MALDITAS seáis, costumbres pornográficas-que-habéis-conseguido-meteros-en-mis-bragas ¡MALDITAS SEÁIS!

Por si no se habían dado cuenta (de lo anteriormente citado) esta Oña tiene una fuerte opinión respecto al vello púbico, que más que nada me hizo reír. Porque aunque de lo que expone puedo entenderlo, porque bueno, tengo vello púbico, nunca ha sido un issue para mí. No sé si tendrá que ver con que en mi tercer mundo eso no es una moda o requerimiento para formar parte de dicho tercer mundo o que al pertenecer a un estrato social bajo, gastarse una friolera en una brasilera simplemente no es una opción. También puede que tenga que ver que al ser una vez muy joven y no queriendo asumir que de repente pasara a tener pelo allí, me rebelara contra los designios foliculares de mi cuerpo y tomara la afeitadora de mi padre y podara toda aquella selva negra. Y bueno, que si alguien no lo ha hecho, les digo: ese pelo vuelve a crecer y cuando lo hace, pica, ¡pica mucho! Es como si tu cuerpo intentara darte un mensaje definitivo: este pelo no se quita. Ahora, si quiero ser completamente honesta, creo que simplemente soy demasiado cobarde, soy de las que se depilan las cejas y las piernas (cuando me siento particularmente inspirada) y eso duele (no tanto como la primera vez que lo haces) así que simplemente no me puedo imaginar lo que debe doler allí abajo. No, no, no.

Así que digamos que estoy más que de acuerdo en este punto con Oña Moran, aunque con menos énfasis porque no tengo una brasilera en mi haber que me respalde: ese pelo no se quita. So, seguiré en lo de siempre, coger unas tijeras y recortar lo recortable.

Pero también entiendo por qué las mujeres empezaron a rechazar la palabra «feminismo». Acabó siendo invocada en tantos contextos inadecuados que, quien no estuviera al tanto de los objetivos principales del feminismo, e intentara averiguarlo por las conversaciones que lo rodeaban, creería que era una combinación espectacularmente poco atractiva de misandria, amargura e hipocresía, partidaria de la ropa fea, del malhumor y, seamos realistas, de que no hubiera sexo.

Esto es lo que toda feminista debe decirse a sí misma cuando se encuentra con una persona que no es lo que una llamaría machista, pero tampoco feminista y peor que peor se expresa de forma negativa en contra del feminismo. O sea, alguien como yo, hace un par de años.



Sí, lo sé, it’s shocking. Pero yo también tengo un pasado oscuro.

Pero todos podemos aprender y mejorar, ¿no?

El feminismo ha tenido exactamente el mismo problema que lo «políticamente correcto»: la gente utiliza el término sin saber muy bien qué significa.

Pues no todos. Por ejemplo hace unos días estuve viendo un vídeo respuesta de una chica que subió una foto a redes sociales con un mensaje de algo así como: “no soy feminista porque no apoyo un movimiento que lo que procura es la supremacía de un sexo” dicha foto recibió mucho feedback, por lo que esta joven decidió hacer el mencionado vídeo respuesta, en él básicamente usa un montón de datos y cifras (muchas cifras) que aluden al maltrato doméstico (cuando el hombre es la víctima) violaciones (en las que el hombre es la víctima) y etc. Y más etc., que no vi todo el vídeo porque me encontraba usando internet de alquiler (Hello it’s me, Caly y se me jodió el modem) y ya se me acababa la hora.

Creo que este caso de esta chica que usa un montón de datos estadísticos para argumentar su postura es producto de la mal concepción que existe acerca del feminismo, es que no sólo te tenemos a ti patriarcado sino también tenemos que lidiar con un guerra interna porque los objetivos de la lucha (para algunos) no son claros, y me parece que acá no resulta tan obvia la consecuencia de ese malentendido. En mi opinión esta chica se acostumbró a oír que el feminismo es malo que a pesar de conocer su significado (igualdad de género) decidió rendirse (sí, pendeja, fuiste débil) y antagonizar un movimiento que dicho sea de paso se procura la lucha contra esas cuestiones que esta joven mencionaba en su video (maltrato de género, violaciones, roles de género etc.)  Porque bueno, es débil. Puede que el movimiento no sea perfecto, pero incluso eso es parte de la lucha, ¿no?

Cuando una mujer dice «¡No tengo nada que ponerme!», lo que está diciendo realmente es «No tengo nada que me haga ser quien se supone que debo ser hoy»

Y esto sería ya para culminar con algo más amigable, la supuesta obsesión con la mujer con la ropa. Que sí, no es que la ropa sea todo para nosotras, pero la ropa envía un mensaje acerca de quiénes somos y si vamos hacerlo, queremos hacerlo bien. Aunque aprecio un trapo bonito, y de hecho, de tener los recursos económicos, me gustaría participar activamente de la moda, incluso estudiar diseño de modas (sí, y tan mal vestida que soy) pero mientras me vuelvo rica y millonaria seguiré siendo del tipo que se pone lo que tenga limpio y a la mano.

Lo bueno: Creo que más que lo que dice, en el caso de esta Oña, es como lo dice. Porque aunque no compartía al 100% sus opiniones, podía encontrar puntos válidos y meritorios.

Lo malo: Estoy en desacuerdo con la opinión de esta Oña acerca de la cirugía estética, y eso no es lo malo, no. Lo malo es que ella expone su caso desde un punto de vista feminista y, en mi opinión es algo más bien personal. No creo que, que a ella le disguste tenga que ver con el feminismo.

Lo feo: Nada que reportar.


Canción para este libro: G.U.Y. de lady Gaga, no tiene nada que ver con el libro excepto por el hecho de que la autora es re-fangirl de Gaga (y de Star Wars también) y es la canción que tenía de fondo para escribir este bodrio mío.   

Comentarios

  1. ¡Hola!

    Bueno, después de leer tu reseña.. no se que decir.. intentaré ordenar mis ideas:

    Primero: Me has recordado que dejé olvidado Our Shared Shelf y que si o si tengo que ponerme al día.

    Segundo: Me encantó como planteaste la reseña, supongo que cuando lo lea haré también reseña pero me lo tendré que pensar bien porque no sabría como escribir mi opinión de este tipo de libros..

    Tercero: Me iré con cuidado cuando me decida a leerlo.

    Y a partir de aquí es donde viene mi opinión:
    Desde que vi por primera vez en Goodreads este libro me llamo particularmente la atención ¿tal vez el título? ¿tal vez el planteamiento que le da la sinopsis? No sabría decir, el caso es que no deja de aparecer en lo más alto de mi lista de pendientes y yo no dejo de desplazarlo y aquí viene mi teoría:
    Al igual que tu soy muy nueva en esto del "feminismo" y personalmente aún no confío en mis conocimientos sobre el movimiento como para juzgar si algo es o no feminista o qué es en esencia el feminismo.. me falta mucho estudio e investigación que hacer, leer diferentes puntos de vista y crearme mi propia idea teniendo en cuenta todo lo demás.. por lo cual un libro como este que se describe como directo y contundente me asusta en cierto grado: ¿Qué tal si le tomo mala idea por estar en desacuerdo con algunas cosas? Temo que tengo ideas bien fijas sobre ciertos puntos y soy muy obstinada cuando me contradicen, además de que aún tengo que quitarme el cassette de ver el feminismo con recelo -que me alegra no ser la única con pasado oscuro..-

    Pero ahora que veo más a fondo de qué hablan en el libro creo que es hora de dejar mis miedillos a un lado porque me da mucha curiosidad leer sobre tantas cosas que definen hoy en día nuestras vidas como mujeres desde este particular punto de vista.. Sé que tendré que dejar a un lado mis "prejuicios" en ciertos temas, deseame suerte y que no quiera ahorcar tan rápido a Caitlin cuando lo este leyendo..

    ¡Saludos! *Y ahora que lo pienso: Disculpa por el comentario tan random(?* Ah y en serio: ¡Muy buena reseña!

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  2. @Mariana, es un libro para echarse unas buenas risas, para librarse de unos cuantos tabúes, conocer las opiniones de otra feminista y en general para pasar el rato, porque como dice mi compi Oña Nea de Divagaciones de una Poulain, es un libro contado desde una perspectiva feminista, pero no habla sobre el feminismo como tal.

    También es que es un libro de opiniones y anecdotas, y ya sabes que las opiniones al igual que las flatulencias nos huelen mal a menos que sean las propias, esas huelen a flores. Claro que no vamos a estar de acuerdo con todo, yo de hecho tuve varias discrepancias con respecto a Oña Moran, pero celebro las diferencias, pues. Si te gusta el agrio sentido del humor británico, seguro te gusta.

    Yo recien empiezo en el feminismo, pero me lo tomo con calma. Hay contenido y bastante. Mejor comenzar con humor ¿no?
    ¡Gracias por pasarte! <3

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  3. Depilarse las cejas deberia ser considerado tortura, he dicho xD.
    El feminismo es ver a los hombres y a las mujeres (todas la mujeres. No importa raza, pais, sexualidad, etc. Quien discrimine a una mujer por cualquier de estas cosas no son feministas) como iguales en TODOS los sentidos: sociales, políticos, sexuales, etc. ¿Que diferencia hay? Que nosotras parimos y ellos no. Punto y final. Si hay personas que no aceptan la igualdad completa no son feministas por mucho que prostituyen la palabra. Una persona que roba no deja de ser un ladrón porque diga que que no ha robado.
    Pero no es solo culpa de que unas señoras lo han entendido mal sino del propio poder (en este caso el patriarcado) que siempre intenta mantener su privilegio. Cuando Gandhi defendió la libertad de India los imperialista británicos lo llamaron terrorista cuando lo que buscaba era paz. Lo que pasa también es una cuestión histórica de que muchas personas han aprovechado la necesidad de igualdad para crear su dictadura.
    El feminismo como ideología nunca ha hecho daño a nadie.
    No creo que me lea el libro porque son experiencias propias y un movimiento se tiene que ver, en mi opinión, desde un punto de vista colectivo e histórico.
    Saludos

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  4. @Mery ¿qué me recomendarías leer en el ámbito feminista? Por ahora tengo en la mira el Segundo Sexo de Simone de Beauvoir

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  5. Pues actuales desgraciadamente no me he leído casi ninguno, pero siempre están los textos de Mary Wollstonecraft y el manifiesto feminista de Mina Loy. Yo los considero proto-feminismo porque todavía no establecen una igualdad absoluta.
    Aunque el que si me parecía mas interesante es Una Habitación Propia de Virginia Woolf en la que habla de autoras y de personajes femeninos.

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  6. @Mery, ¡muchas gracias! Me los anoto en seguida ;)

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