It (Eso) de Stephen King

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¿Quién o qué mutila y mata a los niños de un pequeño pueblo norteamericano? ¿Por qué llega cíclicamente el horror a Derry en forma de un payaso siniestro que va sembrando la destrucción a su paso? Esto es lo que se proponen averiguar los protagonistas de esta novela. Tras veintisiete años de tranquilidad y lejanía una antigua promesa infantil les hace volver al lugar en el que vivieron su infancia y juventud como una terrible pesadilla. Regresan a Derry para enfrentarse con su pasado y enterrar definitivamente la amenaza que los amargó durante su niñez. Saben que pueden morir, pero son conscientes de que no conocerán la paz hasta que aquella cosa sea destruida para siempre.
It es una de las novelas más ambiciosas de Stephen King, donde ha logrado perfeccionar de un modo muy personal las claves del género de terror.


Vamos a secuestrar a las mujeres y a violar a los hombres
Oh, wait, ¿no era al revés?


Terminado de leer 11/08/2016

Más que reseña, creo que esto será un compendio de lo que fue mi experiencia con este señor padre de todos los tochos.

Según Goodreads llevo leyendo este tochazo desde el 2015…

*whispering* what a lie is your life, CalypK.

Me tomó de hecho, una semana leerlo. En el 2015 lo que hice fue ponerlo en mi currently reading  shelf y allí dejarlo tirado a languidecer. El pobre desgraciado. Hace una semana (desde que lo terminé) vi algún meme de “ESO” en feisbuh, y me molesté tanto conmigo misma porque no formaba parte de la tribu adoradora del señor King y no entendía el lenguaje de su tribu de culto, que pasé por una importante etapa de depresión: me enfadé, le recriminé a mí misma, quise abofetearme (pero no lo hice porque tengo un importante sentido de autopreservación) luego quise llorar (tampoco lloré) medio me dio sueño y ya luego de que me espabilara, acerté a poner mis asuntos en orden y finalmente ponerme a leer.

En fin, otro problema resuelto por designios divinos (o sea INTERNET) específicamente feisbuh, lo que es raro porque ese es un antro de perdición.

Ya comenzada la lectura debo confesar que pasé por tres momentos lectores: el primero fue que no sabía muy bien cómo tomarme lo que estaba leyendo, luego medio me aburría porque tenía atravesado entre ceja y ceja a Bill el tartaja (tuve que buscar qué significa tartaja) y luego comenzó el frenesí (como el de los tiburones cuando huelen sangre, o el de “ESO” cuando le huele a niño) no podía parar de leer. Yo soy del tipo que lee sin parar hasta muy entrada la noche. Qué noche, amanezco leyendo. Pues bien, es una terrible idea, sobre todo cuando se trata de alguien tan aberrado como King, que describe sangre, bilis y partes del cuerpo cercenadas a diestro y siniestro.

Como decía…



Porque soy altamente paranoica y altamente influenciable. Soy del tipo que ve zombies en la televisión Cofcof TheWalkingDead Cofcof e inexorablemente soñaré con zombies, lo que me da repelús, porque esos son sueños que pude haber destinado a comer interminables barras de chocolate sin engordar o hacer un trío con Tom Hiddleston y Tom Felton. Vivimos de la decepción, pues.

La cosa fue así: se me cerraban los ojos y quería saber cuál sería la próxima víctima de “ESO” cuando decidí que ya había sido suficiente. Fue entonces cuando se presentó el primer dilema: levantarse apagar la luz, eso no tanto, sino pegar un salto que te transporte desde el sitio donde está el apagador hasta tu nidito sacro santo. Lo pensé, me armé de valor y lo hice. Fui tan estúpida en mi dignidad para que estando a oscuras diera pasos lentos y vacilantes (muy dignos) que ya luego al acercarme a la cama a la distancia de que algo te pueda pillar desde debajo diera un salto que hizo chirriar los resortes del colchón. Olvidada mi dignidad pataleé y manoteé hasta cubrirme con la sábana hasta la cabeza, cubriendo todo (excepto mi dignidad, por supuesto, esa estaba desparramada en el suelo de mi cuarto), cuando por casualidad me puse de lado y estuve a punto de dejar colgar uno de mis brazos, de inmediato me hice todo lo que me permitió mi cama individual hacia atrás hasta pegar la espalda a la pared.

¡El maldito Pennywise no se iba a quedar con uno de mis brazos! ¡No, señor!

Luego vino el segundo dilema: dormirse. Con los ojos apretados, hyperconsciente de mi  alrededor, del silencio y sobre todo de lo que por casualidad no es silencio, las vi negras para dormirme, el sueño se había esfumado y tenía la mente a millón. Elucubraba cada posible situación en la que podía aparecerse “ESO” allí tenía una línea de pensamiento de lo más morbosa, luego de la racional que despotricaba en mi contra por mi estupidez. Al final las cosas se resolvieron por sí solas, empezó a cantar un grillo que llevaba varias noches en mi cuarto y me irritó tanto que dejé olvidados mis temores hasta que conseguí dormirme.

Finalmente, lo inexorable: las pesadillas.

Fueron dos noches terribles de pesadillas, gente bonita (y lectora) dos noches de sangre, bilis y partes cercenadas cortesía del señor King, que la verdad no estuvo tan mal, no hasta que una de esas dos noches se presentó mi “ESO” particular.

¿Alguno sabe cuál es su “ESO” personal? Me apuesto un sueldo mínimo venezolano que el de King es una macro-araña.

El mío muy simpáticamente se acercó a mí con la forma del payasito más querido por todos los niños, Pennywise, para luego transmutar en lo que no me quitaba el sueño desde que era niña: una muñeca de cuerpo de trapo y de cabeza gigante de plástico con cabello rojo de estambre del tamaño de un niño de tres años.



La cosa que tuvo a bien regalarme una tía materna (la que unos años más tarde me regalaría un libro de Coelho, mai gad, esta tía de verdad que atina bastante con sus regalos) es un objeto del cual me deshice en cuanto podía salir a la calle sola sin que nadie me tuviese que acompañar, se los digo sin remilgos: esa muñeca del demonio terminó en la basura. Esa porquería me atormentó desde el día que supe de la existencia de Chuky, que aunque nunca tuve el valor suficiente de ver la película, sí adquirí de forma indirecta el suficiente conocimiento acerca de su existencia como para temerle, y mucho. Y todos mis miedos se vieron materializados con esa maldita muñeca. Se podrán imaginar el mal rato que pasé en aquel dulce reencuentro dentro de mis sueños.

Al día siguiente tomé la previsión de no leer hasta tarde (por mucho que quisiera) aunque mis molestias no disminuían, la verdad es que sólo quería que King me diese un descanso y dejará de matar y mutilar, llegó el punto en que toda la sangre y bilis y cabezas, mai gad este hombre en verdad ama cortar cabezas, me tenían así:



¿Pueden creer que antes de “ESO” a mí se me hacían simpáticos los payasos?



Not anymore

Y es que antes de leer esto pensé que ya había perdido mi pureza (luego de un BDSM que leí en enero en el cual un personaje está a punto de meterle una espada en la vagina a otro personaje) evidentemente me equivocaba, era más inocente y pura que Yisus recién nacido en el pesebre. Y no lo sabía. Si pueden evítense dos cosas: la primera, empezar directamente con este atroz libro de King, creo que es de lo más retorcido en su haber, aunque no me crean, porque este es mi primer King, la segunda, les pido encarecidamente: NO lean esta fuente de horrores de noche, evítense ese trauma.

Ahora creo que debería hablar un poco del libro como tal. Bien, ¿qué tenemos acá? Aparte de horrores y horrores de pesadilla. Tenemos una historia que se cimenta sobre una importante cronología. “ESO” lleva mucho tiempo matando (antes del período de nuestros 7 magníficos) la ciudad en la que vive “ESO” es su coto de caza privado. Se alimenta de la fe, a pesar de que es esa misma fe la única cosa que puede derrotarle. “ESO” tiene períodos de “hibernación” de unos 25, 26, 27 años, algunas veces despierta más tarde o más temprano. ¿Se imaginan que no tuviera esos períodos de inactividad?, mai gad, no quedaría ciudad para contarlo. En fin, esa ciudad, Derry, tiene historia, mucha de ella. Tenemos que King nos cuenta incluso el advenimiento de “ESO” *hago inciso ¿qué opinan de que “ESO” venga de fuera? Yo la verdad no sé cómo tomármelo, por una parte me recordó a Dragon Ball que tenemos a los Saiyajin que vienen del planeta Vegeta y por otra hasta tuve una sensación “Regular Show” que allí un ave y roedor viven sus vidas “normales” a intervalos de cosas fantásticas, es como realismo mágico, ¿no? ¿Es “ESO” realismo mágico? Aclárenme eso, por fa*, las desgracias que han acontecido entre ciclos de hibernación, las particularmente sádicas desgracias que ocurren cuando “ESO” despierta o se echa a dormir y el crecimiento y podrida prosperidad de Derry (Es que bueno, “ESO” cuida de sus mierdas) Todo contado de forma tan exacta y precisa que no necesita de un calzador para encajar. En este punto hubiese deseado tener habilidades creativas para retratar mediante dibujos y gráficos la cronología de Derry y “ESO” pero bueno, no hay talento y qué se le hace. 



Ahora, acerca de los personajes. Lo diré directamente: Bill el tartaja es un pendejo insufrible completo inmerecedor del hype que le precedía. Cada vez que leía el gran Bill esto, el gran Bill aquello…, me decía ¿y para cuándo la supuesta grandiosidad de Bill? Llevaba aproximadamente la mitad del libro cuando me dije: Ok, no me gusta, pero tampoco me disgusta y entonces sucedió, que resulta que el gran Bill es un pendejo sexista, porque resulta que aquel pendejo no podía concebir que Bev, por ser mujer, o bueno niña, participara en una ceremonia que tradicionalmente está pensada para hombres…



Llegué a un punto en el que me invadía la anticipación por la que “ESO” se cargara a Bill, y casi lo di por hecho cuando en una escena con Bev, él piensa algo así como que no sobrevivirá y será Ben el que la lleve a casa, yo estaba entonces exultante, estaba…



Pero entonces se vino el encuentro final con “ESO” y el maldito sobrevive.



King rompió mi kokoro.

En fin, como no todo es malo, pude llegar amar y besar el suelo que pisaban cuatro personajes: Ben, Richie, Mike y Eddie (en ese mismo orden)

Ben era básicamente yo: gordo e iluso y solitario. Pobre cosa, antes del amanecer de los 7 magníficos estaba tan solo.

Richie, ay Richie, ese chico estaba tan mal. Un maldito bocazas con un encanto que sólo pueden llegar apreciar los amigos más cercanos.   

Mike, bueno, Mike era un buen chico, había tenido la fortuna de tener buenos padres. Y es en esencia el tipo al que llamaría en caso de emergencia.

Y finalmente Eddie. El alfeñique. Eddie era demasiado buen amigo para ser cierto. Él, al igual que los otros, me imagino, estaba dispuesto a dar la vida por Bill. Quiero un amigo como Eddie, la verdad sea dicha. Además me resultaba entrañable sus caricaturescas maneras: hipocondríaco, niño de mami y con un preocupante complejo de Edipo.  

De los demás, bueno Bill como ya está visto no es santo de mi devoción. Stan no llego a tener tanta participación como para calarme. Y Bev, ugh no, me causaba demasiada controversia su asunto masoquista como para poder simpatizar con ella. 

Ahora hablaré de dos cuestiones por las cuales “ESO” no se ganó la nota perfecta conmigo, la primera: El estilo narrativo de King.

Es la primera vez que lo leo y la verdad me esperaba un estilo peculiar, específicamente uno florido, lo cual no es el caso. Pero sí, de hecho, el estilo de King es peculiar. Por nombrar algunas de sus peculiaridades, tiene esta cosa en la cual interrumpe su línea de pensamiento para acotar ideas a modo de pensamientos íntimos de los personajes entre paréntesis lo cual, no sé, ¿me desconcertó? Me recordó a algo que hace Tahereh Mafi, la cual escribe cosas a modo de pensamientos íntimos y los tacha, en su caso no me gustó. No estaba bien ejecutado. En el caso de King, no creo que no estuviera bien ejecutado, pero igualmente me desconcertaba y no llegó a convencerme.

Luego estaba esta otra peculiaridad en la que dejaba las ideas inconclusas al final de determinados capítulos y luego empezaba el siguiente capítulo siguiendo más o menos la idea final del capítulo anterior pero continuando un desarrollo que no tenía que ver en nada con lo que se estaba leyendo. Me exasperaba, y mucho.

Creo que simplemente es cuestión de cogerle el gusto, pero mientras me quedo con la sensación WTF en lo que respecta al estilo de King.

Y luego está la cuestión de una escena que no es tanto que no me hubiese gustado, disgustado o algo, sino que me pareció sumamente inverosímil y es, SPOILER ALERT! cuando los 7 magníficos tienen una orgía en la cloaca luego de derrotar a “ESO”. Antes de que me digan: ah mojigata, que los niños tienen sexo y tal y pascual…, les digo que ese no es el caso. Me consta que hay niños que tienen sexo, de hecho recuerdo como en mi barrio nos juntábamos un grupito en la casa de alguno y en uno de esos momentos de ociosidad, un niño y una niña se ponían hacerlo así como si tal, de hecho, ¡MOM, NO leas esto! En mi casa aquello llegó a suceder, dos de mis vecinitos lo hicieron debajo de la mesa del comedor, mientras el resto miraba.

Es que sí, los niños inventan, inventan mucha vaina. So, el acto en sí no es lo que me causa perplejidad. Sino las circunstancias, porque bueno ¡Están en una fuckin’ cloaca! Acaban de enfrentarse a un horror y lo que se les ocurre es…, ¿ponerse a tirar? No me jodan. Los niños sí pueden de hecho ponerse a tener sexo, pero no a conciencia de que les generará placer o como un acto simbólico como quiso a dar entender King (de esa forma se apela a una madurez que a esa edad no se tiene) Sino para atentar contra algo que está “prohibido”, por curiosidad o por simple y mero ocio.

So, no me compro tu orgía infantil, King, no me la compro.

AHHH, ¡lo había olvidado completamente! De hecho este párrafo lo escribo dos días después de haber dado por terminada la review. Pero la cosa me vino violentamente como un fogonazo que atraviesa una tormenta, y es: que no quedé convencida con eso de que todo estaba predestinado, aunque al final King le da forma a esa fuerza que místicamente hace que se reúnan los 7 magníficos y sepan “por instinto” cada paso a seguir hasta el encuentro final con “ESO”, llamándole: “el otro” pues a mí no me engaña, esa fuerza misteriosa tiene nombre y apellido y es: STEPHEN KING

En fin, creo que King lives up to the hype, por lo que continuaré leyéndole. ¿Qué cosa suya debería leer a continuación? Que sea un standalone, que estoy tan podrida en serie/sagas como para morirme sin terminarlas.

Lo bueno: Mai gad, es un libro casi perfecto, sobre todo, una referencia obligatoria en la cultura moderna, ¿debería ver la peli que hay o esperarme a que salga el nuevo remake?

Lo malo: Toda la roncha que pasé con las pesadillas *sobs*

Lo feo: Nada que reportar.

P.S.: ¡Lo había olvidado! Anoche soñé con King (Me tomó dos días terminar esta reseña) pues bien en la primera noche de escribir la reseña, soñé que King me firmaba un libro (en la portada tenía un globo azul) me ponía entonces su firma (y no sé si él sepa dibujar) pero en mi sueño junto a su firma dibujaba un cochecito de bebé tirado boca abajo y yo tipo:



P.S.2.: En el universo de “ESO” me gustaría ser el barquito de papel que le hace Bill el tartaja a Georgie. Es como, la única cosa que llega a pasar por las manos de “ESO” y sale sin rasguño alguno y de paso tiene un final feliz, ¿termina en el mar, no?

P.S.3.: ¿Quién creen que sea el padre de los bebés de “ESO”? ¿O creen que se trata de algo como lo de la Virgen María y Godzilla, o sea por obra y gracia del Espíritu Santo?

Canción para este libro: Arsonist's lullabye de Hozier, un buen libro se merecía a alguien tan bueno como Hozier y la canción le sienta perfecta, I mean: When I was a child I heard voices, some would sing (“ESO”) and some would scream (Los niños)

Comentarios

  1. Hola! A mi me gusta mucho éste libro, creo que está posicionado entre los mejores de King y así es como debe ser. La verdad es que el monstruo que creó, no me lo esperaba, yo pensé que iba de un payaso y que tenía una historia retorcida algo así y me viene con ésto, quedé como OH GUAU, vamo' a calmarno'.

    Saludos!

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  2. @LI, lo mismo digo, una queda bien WTF, la verdad sea dicha xD

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